Mindfulness

Mindfulness y Reprogramación Mental: Un Sencillo Ejercicio de 5 Pasos

Un breve recorrido por la historia moderna de la atención, la frase más famosa de la autosugestión y lo que la ciencia dice hoy sobre las afirmaciones.

Nayla Funes 14 octubre 2026 ~10 min de lectura
Tabla de Contenidos

Lo que vas a encontrar en este artículo

  • Mucho antes del mindfulness moderno, figuras como Mesmer y Coué ya exploraron el poder de la atención y la sugestión sobre la mente.
  • El mindfulness entró en la medicina en 1979 con el programa MBSR de Jon Kabat-Zinn, y hoy cuenta con un amplio respaldo científico.
  • El ejercicio de 5 pasos de Eric Shaw usa la célebre frase de Coué: “Cada día, en todos los sentidos, me siento cada vez mejor”.
  • Las afirmaciones no funcionan igual para todos: si chocan con lo que crees de ti, pueden hacerte sentir peor.
  • El mindfulness va primero: observar tus pensamientos sin creértelos es lo que hace que la autosugestión sea útil y no una lucha.

Los pensamientos no son hechos, ni siquiera los que nos dicen que lo son. El mindfulness no consiste en sustituir pensamientos negativos por positivos a la fuerza, sino en aprender a verlos como acontecimientos mentales que vienen y van, y así dejar de estar a su merced.

— Mark Williams, profesor emérito de Psicología Clínica en la Universidad de Oxford, cocreador de la terapia cognitiva basada en mindfulness (MBCT) y coautor de Mindfulness: Finding Peace in a Frantic World, sostiene que cambiar nuestra relación con los pensamientos es más eficaz que pelear contra su contenido.

Hoy vamos a hacer un breve recorrido por la historia moderna del mindfulness, o atención plena, y vas a aprender un sencillo ejercicio que te ayudará a gestionar de forma más consciente tus pensamientos y tus emociones. La atención plena entrena el cerebro para ayudarnos a pensar con mayor claridad, a sentirnos mejor y a realizar nuestras tareas mentales de forma más eficaz.

Pero antes de “reprogramar” nada, conviene entender de dónde vienen estas ideas y qué sabemos realmente sobre ellas. Porque la ciencia de las afirmaciones positivas tiene algún giro inesperado — y es justo ahí donde el mindfulness marca la diferencia.

De Mesmer a Coué: los precursores de la atención y la sugestión

Curiosamente, en Occidente el interés moderno por el entrenamiento de la mente nace en la misma época que la vida laboral moderna: el Siglo de las Luces y los inicios de la Revolución Industrial.

Franz Anton Mesmer (1734–1815), médico alemán afincado en Viena y después en París, creía que existía un “magnetismo animal”, una especie de fluido invisible que podía manipularse para curar. Sus sesiones provocaban en sus pacientes estados de concentración y trance muy llamativos, hasta el punto de que su apellido dio origen al verbo inglés to mesmerize, “hipnotizar” o “cautivar”. En 1784, una comisión real francesa de la que formaban parte Benjamin Franklin y Antoine Lavoisier concluyó que el supuesto fluido no existía y que los efectos se debían a la imaginación. Visto hoy, ese veredicto contenía una intuición enorme: la atención y la expectativa tienen efectos reales sobre la mente y el cuerpo. Décadas después, el cirujano escocés James Braid acuñó el término “hipnosis” y la estudió como un fenómeno de atención concentrada.

El siguiente gran nombre es Émile Coué (1857–1926), un farmacéutico francés de Nancy que observó que la confianza con la que sus clientes tomaban un remedio influía en cómo se sentían. Desarrolló un método de autosugestión consciente resumido en una frase que se hizo mundialmente famosa: “Cada día, en todos los sentidos, me siento cada vez mejor”. Como los antiguos yoguis con sus mantras, Coué intuyó que la repetición silenciosa de una frase puede influir en nuestro estado mental. Sus palabras son casi infantiles, y en esa sencillez está parte de su fuerza.

Del hospital al laboratorio: el nacimiento del mindfulness moderno

Las prácticas de atención tienen raíces milenarias en las tradiciones contemplativas, sobre todo en el budismo. Pero el mindfulness tal como lo conocemos hoy en Occidente tiene una fecha clave: 1979. Ese año, el biólogo molecular Jon Kabat-Zinn fundó una clínica de reducción del estrés en el centro médico de la Universidad de Massachusetts y creó el programa MBSR (reducción del estrés basada en mindfulness): ocho semanas de práctica de atención plena, laica y adaptada al contexto hospitalario. En 1982 publicó los primeros resultados con pacientes con dolor crónico que no respondían bien a los tratamientos habituales.

Dos décadas después, los psicólogos Zindel Segal, Mark Williams y John Teasdale combinaron el mindfulness con la terapia cognitiva y crearon la MBCT (terapia cognitiva basada en mindfulness). En un ensayo publicado en 2000, la MBCT redujo de forma notable las recaídas en personas que habían tenido tres o más episodios de depresión. Desde entonces, la investigación no ha dejado de crecer: un metaanálisis de Goyal y colaboradores (2014), que reunió 47 ensayos clínicos, encontró evidencia moderada de que los programas de meditación mindfulness mejoran la ansiedad, la depresión y el dolor.

Si quieres profundizar en qué es exactamente esta práctica y cómo actúa en el cerebro, te lo contamos en qué es el mindfulness. Lo importante aquí es una idea que conecta con Mesmer y Coué: lo que hacemos con nuestra atención tiene efectos medibles en cómo nos sentimos.

El ejercicio de 5 pasos de Eric Shaw

Eric Shaw propone un ejercicio sencillo que une la autosugestión de Coué con la postura y la constancia de la práctica de atención plena. Es este:

1. Escribe la frase. Escribe en varios papeles: “Cada día, en todos los sentidos, me siento cada vez mejor”.

2. Colócala a la vista. Pon esos papeles en lugares visibles de tu casa y guarda uno en tu cartera. Cada vez que lo encuentres, será un pequeño recordatorio inesperado.

3. Llévala a tus pantallas. Crea un fondo de pantalla para tu móvil o tu ordenador con la misma frase.

4. Repítela en silencio, sentado. Antes de acostarte y nada más levantarte, siéntate con la espalda erguida, como en tus prácticas de atención plena, y repite la frase en silencio durante cinco a diez minutos. Shaw recomienda no hacerlo tumbado ni recostado, porque así la práctica pierde intensidad.

5. Vuelve a ella durante el día. Repite interiormente la frase a lo largo de la jornada, tantas veces como puedas.

Su propuesta es practicarlo durante tres días seguidos e incorporar tantos pasos como puedas: cuantos más integres, más presente estará la frase en tu día. Antes de empezar, lee la siguiente sección. Va a ayudarte a sacarle el máximo partido.

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¿Funcionan las afirmaciones? Lo que dice la ciencia

La respuesta honesta es: depende de cómo y de quién. En un estudio muy citado, Joanne Wood y sus colegas (2009) pidieron a un grupo de personas que repitieran la frase “soy una persona digna de amor”. Quienes tenían una autoestima alta se sintieron ligeramente mejor. Pero quienes tenían una autoestima baja se sintieron peor que si no la hubieran repetido. La explicación más probable es que, cuando una frase choca frontalmente con lo que crees de ti, la mente responde con un “eso no es verdad” que refuerza justo la creencia que querías cambiar. Lo explicamos en detalle en qué dice la neurociencia sobre las afirmaciones positivas.

Por otro lado, existe una línea de investigación sólida sobre la autoafirmación en un sentido distinto: no repetir frases positivas sobre uno mismo, sino reflexionar sobre los valores que te importan (la familia, la honestidad, aprender, cuidar a otros). Cohen y Sherman (2014) revisaron cómo estas breves intervenciones ayudan a afrontar situaciones amenazantes con menos actitud defensiva y, en algunos contextos educativos y de salud, se asocian con mejores resultados a largo plazo.

¿Qué significa esto para el ejercicio de Eric Shaw? Que la frase de Coué tiene una ventaja: es suave y gradual. No afirma “soy feliz” ni “todo va perfecto”, sino “me siento cada vez mejor”, algo mucho más fácil de aceptar. Y que el ingrediente que lo cambia todo es la actitud con la que la repites. Ahí entra el mindfulness.

Cómo hacer el ejercicio con atención plena

El primer paso del mindfulness es volvernos conscientes de nuestros contenidos mentales. Solo después tiene sentido intentar orientarlos. Estas pautas te ayudarán a practicar la autosugestión sin convertirla en una pelea contigo mismo:

Observa antes de afirmar. Dedica un par de minutos a notar la respiración y los pensamientos que aparecen, sin juzgarlos. Así partes de lo que hay, no de lo que “deberías” sentir.

Nota la respuesta interna. Al repetir la frase, observa qué ocurre: alivio, indiferencia, resistencia, un “sí, claro…”. No necesitas creerla a la fuerza. Ver esa reacción como un pensamiento más, y no como una verdad, es exactamente lo que entrena el descentramiento cognitivo.

Ajusta la frase si choca. Si la frase te genera rechazo, hazla más creíble: “Estoy aprendiendo a cuidarme un poco más cada día” o “Puedo darme un momento de calma ahora”. Una frase que puedas aceptar vale más que una frase grandiosa.

Conéctala con tus valores. Antes de repetirla, recuerda brevemente algo que te importe de verdad. Es la forma de autoafirmación con más respaldo científico.

Trátate con amabilidad. El tono importa tanto como las palabras. Repite la frase como se la dirías a alguien a quien quieres, no como una orden. En nuestro artículo sobre diálogo interno positivo encontrarás más ideas para cultivar esa voz.

Reprogramar no es forzar: es entrenar

La expresión “reprogramación mental” puede sonar a que basta con instalar un pensamiento nuevo para borrar el anterior. La mente no funciona así. Lo que sí podemos hacer es entrenar, con paciencia, hacia dónde dirigimos la atención y cómo nos relacionamos con lo que pensamos. Con el tiempo, esa práctica cambia el tono general de nuestra vida mental.

Te propongo tres cosas a medida que avances: crea un hábito diario de práctica de atención plena, aunque sean diez minutos; explora la autosugestión con este ejercicio o con tus propias frases, observando con curiosidad cómo te sientan; y date tiempo. Estas prácticas se han usado durante siglos, y hoy la investigación nos ayuda a entender cuándo funcionan mejor y por qué.

Si convives con una depresión, una ansiedad intensa o una autoestima muy dañada, las afirmaciones por sí solas no son suficientes: busca el acompañamiento de un profesional de la salud mental, con quien puedes complementar estas prácticas.

Para empezar tu práctica diaria, en la app de Mindful Science encontrarás cientos de meditaciones guiadas y programas de atención plena — con 7 días gratis.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la reprogramación mental?

Es una expresión popular para referirse a cambiar patrones habituales de pensamiento y emoción mediante la práctica. Desde la ciencia, más que “borrar” pensamientos, se trata de entrenar la atención y la forma en que nos relacionamos con ellos, algo que el mindfulness y algunas terapias psicológicas trabajan de forma directa.

¿Qué significa la frase de Coué?

La frase “Cada día, en todos los sentidos, me siento cada vez mejor” es el núcleo del método de autosugestión consciente del farmacéutico francés Émile Coué. Se repetía en silencio varias veces al día con la idea de orientar la mente hacia un estado más positivo de forma gradual.

¿Las afirmaciones positivas pueden ser contraproducentes?

Sí, en algunos casos. Un estudio de Wood y colaboradores (2009) encontró que las personas con baja autoestima se sentían peor tras repetir una afirmación muy positiva sobre sí mismas. Suele funcionar mejor usar frases creíbles y graduales, conectarlas con tus valores y observar con atención plena cómo reaccionas a ellas.

¿Es lo mismo la autosugestión que el mindfulness?

No. La autosugestión intenta orientar la mente con frases o imágenes concretas; el mindfulness consiste en observar la experiencia presente, incluidos los pensamientos, sin juzgarla. Pueden complementarse: el mindfulness te ayuda a notar qué ocurre en tu mente, y desde ahí puedes elegir con más libertad qué cultivar.

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Un abrazo fuerte,
Nayla Funes para Mindful Science.


Fuentes y referencias

  1. Kabat-Zinn, J. (1982). An outpatient program in behavioral medicine for chronic pain patients based on the practice of mindfulness meditation: Theoretical considerations and preliminary results. General Hospital Psychiatry, 4(1), 33–47. Ver estudio →
  2. Teasdale, J. D., Segal, Z. V., Williams, J. M. G., Ridgeway, V. A., Soulsby, J. M., & Lau, M. A. (2000). Prevention of relapse/recurrence in major depression by mindfulness-based cognitive therapy. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 68(4), 615–623. Ver estudio →
  3. Goyal, M., Singh, S., Sibinga, E. M. S., et al. (2014). Meditation programs for psychological stress and well-being: A systematic review and meta-analysis. JAMA Internal Medicine, 174(3), 357–368. Ver estudio →
  4. Wood, J. V., Perunovic, W. Q. E., & Lee, J. W. (2009). Positive self-statements: Power for some, peril for others. Psychological Science, 20(7), 860–866. Ver estudio →
  5. Cohen, G. L., & Sherman, D. K. (2014). The psychology of change: Self-affirmation and social psychological intervention. Annual Review of Psychology, 65, 333–371. Ver estudio →
  6. Williams, M., & Penman, D. (2011). Mindfulness: Finding Peace in a Frantic World. Piatkus.

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