¿Por qué reprimir las emociones es una mala idea?

¿Te permites sentir y experimentar con libertad tus emociones? ¿Existen formas saludables de gestionar lo que sentimos? Te contamos todo en este blog. 

Si retomamos los descubrimientos de la doctora Pert, entendemos que suprimir nuestras emociones resulta algo negativo para nuestra red psicosomática que compone la relación entre lo que sentimos y nuestro cuerpo. 

Cuando no nos permitimos expresar las emociones, inhibimos nuestras funciones orgánicas, lo que a la larga produce desequilibrio y malestar. Se produce un atasco y las cosas no funcionan.

Por ejemplo: el estrés derivado de la supresión emocional se manifiesta en bloqueos e insuficiencias en el flujo de neuropéptidos que regulan las funciones celulares, y resulta en un debilitamiento que puede conducir a distintas enfermedades.

Las emociones incómodas que tanto nos esforzamos por reprimir, y que típicamente surgen de nuestra incapacidad de responder funcionalmente ante el estrés cotidiano, son parte fundamental de nuestra red psicosomática. Lejos de tratar de apartarlas, debemos observarlas, reconocerlas y dejarlas fluir libremente para que nuestros ciclos emocionales sigan su curso de forma natural.

¡Veamos cómo!

Equilibrio emocional.

La clave fundamental se encuentra en algo que ya has oído muchas veces: el equilibrio emocional. Pero, ¿qué significa desde un punto de vista científico? Dejar que las emociones fluyan. 

El equilibrio emocional es el resultado de un flujo abierto de emociones.

Cuando la alegría aparece, dejamos que se exprese, que sea como es. Si nos aferramos a ella, estamos bloqueando la red dinámica de comunicación neuroquímica porque no la dejamos fluir. Y cuando la emoción negativa aparece, hacemos lo mismo: dejamos que se exprese y sea como es. Si la rechazamos, causamos el mismo disturbio psicobiológico porque las moléculas no fluyen como deberían.

Sin apego y sin rechazo. Sin tratar de aferrarnos siempre a lo cómodo y sin tratar de reprimir lo incómodo. 

Ahora bien, esto no quiere decir que cuando sintamos ira o frustración reaccionemos descontroladamente rompiendo cosas o hablándole mal a otros. Eso no es dejar que la emoción se exprese, sino usar la emoción como excusa para dar rienda suelta a nuestros más bajos instintos.

Dejar que la emoción fluya sin que nos desborde no implica reaccionar caóticamente, sino reconocerla y transitarla sin caer en conductas perniciosas.

Tenemos que aprender a transitar las emociones desde la apertura.

Esto no es fácil, desde luego. Lidiar con todas las emociones incómodas y dolorosas, es todo un desafío porque tenemos que aprender a intervenir conscientemente sobre los mecanismos psicobiológicos de la emoción: debemos entrenarnos para permitir que la mente consciente dirija nuestra vida.

La clave del equilibrio emocional está en la mente.

Nuestra mente juega un papel determinante en la forma en que las moléculas de la emoción nos afectan. Cuando las emociones incómodas emergen, debemos adoptar una actitud mental correcta en la que no las rechazamos pero tampoco nos sentimos desbordados.

Por ejemplo: si adoptamos una actitud derrotista y victimista (“no puedo, pobre de mí, no sé qué hacer, qué injusto”), activamos los mecanismo de la ansiosa y le enviamos una respuesta de amenaza en nuestro sistema nervioso que libera moléculas del estrés, con lo que nos sentiremos aún peor.

Si, por el contrario, permanecemos en una actitud resiliente, favorecemos la activación de mecanismos biológicos que liberan moléculas más propicias para nuestra salud, nuestro bienestar y nuestro equilibrio mente-cuerpo.

¡Y tú puedes entrenar esta habilidad! ¿Cómo? Incorporando el hábito de la práctica del mindfulness. 

Es la forma más eficaz de aprender a observar, sentir y responder ante lo experimentamos momento a momento. 

Con la práctica desarrollamos nuestra madurez emocional: no nos resistimos a las emociones que nos incomodan, y no nos quedamos atrapados en las emociones que nos agradan. 

Además, el mindfulness o Atención Plena también puede actuar como fuerza para poner nuestras moléculas beneficiosas en acción, ya que libera endorfinas, nuestros opiáceos naturales, así como otras sustancias reguladoras del dolor y antidepresivos naturales.

Comienza la práctica hoy mismo con nuestra nueva app de Mindful Science. Está científicamente comprobado que unos minutos de práctica al día nos permiten tomar consciencia de nuestro mundo emocional y aprender a gestionarlo.

Medita con nosotros e #inspiraAotros

¡Gracias por leernos!

¡Hasta pronto!

Mindful Science y equipo.

Texto de Nayla Funes – Psiconeuroeducador
Corrección literaria: Nayla Funes y Nerina Crocce para Mindful Science.

Disfruta la calma y paz que mereces.

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