Qué es la mente de mono (y por qué no eres el único)
La expresión “mente de mono” es una metáfora de la tradición budista que describe una mente inquieta, que salta de idea en idea sin detenerse en ninguna. Hoy la psicología la estudia con otro nombre: divagación mental (mind wandering), la tendencia de la atención a desconectarse de lo que estamos haciendo para irse a pensamientos que no tienen que ver con el momento presente.
No es un fenómeno raro. En un estudio publicado en Science, Matthew Killingsworth y Daniel Gilbert (2010) pidieron a unas 2.250 personas que respondieran, en momentos aleatorios del día y a través del móvil, qué estaban haciendo, en qué estaban pensando y cómo se sentían. El resultado: la mente estaba en otra parte cerca del 47 % del tiempo. Y, en general, cuando la mente divagaba, las personas se sentían menos felices que cuando estaban centradas en lo que hacían. Y lo que estaban pensando influía en su ánimo más que la actividad que estaban realizando.
Los autores resumieron su hallazgo con una frase que se ha hecho célebre: una mente que divaga es una mente infeliz. Sus análisis temporales sugerían, además, que la divagación tendía a preceder al bajón de ánimo, y no al revés.
Conviene matizar algo importante: pensar no es el problema. Imaginar, planificar y recordar son capacidades valiosas. La dificultad aparece cuando la mente se pone en marcha en piloto automático, la atención se va detrás de cada pensamiento y no tenemos la capacidad de decidir si queremos seguirlo o no.