Qué es perdonar (y qué no es)
A finales de los años noventa, la Fundación John Templeton impulsó la Campaign for Forgiveness Research, una iniciativa que financió a equipos científicos para estudiar el perdón con métodos rigurosos. Desde entonces, la investigación sobre el tema se ha multiplicado, y uno de los primeros aprendizajes fue aclarar de qué hablamos cuando hablamos de perdonar.
Perdonar no es olvidar. Puedes recordar perfectamente lo que pasó. No es justificar: lo ocurrido puede seguir siendo injusto. No es reconciliarse: puedes perdonar a alguien y decidir no volver a tenerlo en tu vida, sobre todo si la relación era dañina. Y no es una obligación: nadie debería sentirse presionado a perdonar antes de estar preparado.
Worthington distingue dos niveles. El perdón decisional es la intención de no buscar venganza y tratar a la otra persona sin hostilidad. El perdón emocional es más profundo y lento: es el cambio interno por el que el resentimiento va dejando paso a emociones más amables. Muchas personas toman la decisión mucho antes de sentir el cambio, y eso es completamente normal.