Atención y neuroplasticidad: por qué algunos pensamientos se quedan pegados
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones en respuesta a la experiencia. Ya en 1949, el psicólogo Donald Hebb propuso una idea que suele resumirse así: las neuronas que se activan juntas, se conectan. Cuando un grupo de neuronas se activa repetidamente al mismo tiempo, la comunicación entre ellas se vuelve más fácil y eficiente.
Esto es muy importante, porque significa que aquello a lo que atiendes con frecuencia tiene más probabilidades de volver a captar tu atención. Y esto incluye a los pensamientos. La forma en que atendemos, percibimos e interpretamos lo que nos ocurre va esculpiendo nuestros circuitos.
¿Qué pasa cuando caemos en una fijación mental o en una conducta compulsiva? Que le dedicamos tanta atención que reforzamos una y otra vez el mismo circuito. Pensamos más de lo mismo, o hacemos más de lo mismo, cada vez de forma más automática. Es una tela de araña pegajosa: cuanto más luchas o te enredas en el pensamiento, más lo alimentas.
La buena noticia es que el mecanismo funciona en las dos direcciones. Si aprendes a dejar de alimentar el pensamiento repetitivo y a llevar tu atención hacia otra cosa de forma deliberada, empiezas a fortalecer circuitos diferentes. Schwartz llama a este proceso neuroplasticidad autodirigida.