De práctica milenaria a herramienta clínica
El mindfulness tiene sus raíces en la meditación budista de más de 2,500 años de antigüedad. Pero su transformación en una herramienta de salud respaldada científicamente comenzó en 1979, cuando Jon Kabat-Zinn integró estas prácticas dentro de un protocolo clínico secular en la Universidad de Massachusetts: el programa MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction).
Lo que comenzó como un intento de ayudar a pacientes con dolor crónico que no respondían a tratamientos convencionales se convirtió, con el tiempo, en uno de los marcos de intervención psicológica más estudiados de la historia. Hoy existe evidencia de metanálisis —los estudios más rigurosos de la ciencia— que respaldan los beneficios del mindfulness sobre múltiples dimensiones de la salud.
No es una tendencia. Es una práctica con evidencia.