Qué es el mindfulness — y por qué funciona
El mindfulness, o práctica de la Atención Plena, es la capacidad de estar presente. Es estar atento a todo aquello que experimenta nuestra mente y nuestro cuerpo — sin juzgarlo, sin intentar cambiarlo de inmediato, simplemente observándolo.
El objetivo principal de esta práctica es entrenar la consciencia y cambiar el lente con el que miramos al mundo, para obtener un sentido de perspectiva más saludable. Aprendemos a observar los pensamientos y a gestionar nuestras emociones. Sin juzgarlos, los observamos y los dejamos ir.
Relacionándonos con lo que ocurre es donde encontramos la libertad.
Lo que hace especialmente poderoso al mindfulness — y lo que lo diferencia de otras formas de relajación — es que sus efectos no dependen de alcanzar un estado mental especial ni de tener una predisposición espiritual particular. Son el resultado de un entrenamiento sistemático de la atención, de la misma manera en que el ejercicio físico transforma el cuerpo con constancia: poco a poco, de forma acumulativa.
“Prestar atención es una habilidad susceptible de desarrollo y perfeccionamiento.” — Jon Kabat-Zinn
La práctica nos permite familiarizarnos con las idas y venidas de nuestra mente a través de la observación cuidadosa y bondadosa. Nos permite elegir la vida que queremos vivir con intención — llena de calma, amor, curiosidad y abundancia — rompiendo los patrones de reacciones automáticas que se derivan del miedo, la escasez y la carencia.
Como cualquier otra habilidad, el mindfulness se puede desarrollar con la práctica en solo unos minutos al día. Y estos son los 5 beneficios que puedes alcanzar con tan solo 10 minutos de práctica diaria.